El Real Murcia no pudo con La Nucía en la tarde del domingo aunque el partido empezó bien para los granas. Quizá acusando el cambio de hora, el líder llegó tarde al choque y Pablo Ganet aprovechó el regalo para convertirlo en golazo a los tres minutos de juego. El equipo jugaba bien, el césped estaba perfecto, había dejado de llover y la tarde prometía desde el palco al que me invitaron con mi hijo como si fuera Will Smith en En busca de la felicidad.
Pero el espejismo duró un cuarto de hora. El tiempo que necesitó el líder para aprovechar un despiste defensivo y mandar el balón a la jaula para igualar la contienda y devolver al murcianismo a la cruda realidad. A partir de ahí el juego se igualó con los visitantes disfrazados de selección uruguaya tirando de oficio, muy ordenados atrás y sin conceder ocasiones, convertidos en una muralla inexpugnable para los granas desde el latigazo de Ganet.
El fútbol se fue espesando y los arqueros no tuvieron trabajo hasta que el balón tocó el brazo de Armando en un córner y el delantero visitante mandó el penalti a la izquierda de Gallego mientras el portero grana buscaba el balón por el otro palo. Los visitantes celebraron el gol encarándose con el fondo sur y a partir de ahí el partido se acabó. El Murcia quería pero no podía, el público mostraba su enfado con el árbitro y los charrúas dejaban pasar el tiempo. Dio igual que se añadieran ocho minutos. El Murcia estaba muerto.
Lo peor fueron los resultados. La victoria del Eldense ante el Hércules y el triunfo del Mar Menor el sábado colocaron al equipo pimentonero en quinta posición pero igualado a puntos con el Eldense antes del enfrentamiento que les medirá en tierras alicantinas la semana que viene. Con el primer puesto prácticamente imposible a nueve puntos, la lucha por las cuatro plazas que dan opciones de ascenso se promete terrorífica hasta el final.
Por la noche Will Smith le pegó un puñetazo a Cris Rock en la ceremonia de los Oscar, seguramente todavía cabreado por la derrota ante La Nucía y la frustrante sensación de impotencia, de quiero y no puedo de un equipo condenado a sufrir y que tendrá que seguir buscando la felicidad en otra parte.
Por lo menos él se llevó el Oscar.
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